"El que empieza por amar al cristianismo más que a la verdad, pasará después a amar a su secta más que al cristianismo y terminará amándose a sí mismo más que a nadie."
"El cristianismo no puede prometer que hará o no hará determinada cosa en un momento dado, pues no puede saber lo que en ese momento exigirá de él la ley del amor, que es el principio que gobierna su vida."
